**MAGNUS**
“Se acabó el uniforme oscuro. Se acabó agachar la cabeza ante los dueños del dinero”.
La silueta que cruzó la puerta de hierro de la bodega no traía armas, sino un maletín de cuero prémium y un fajo de documentos legales. Era el abogado personal del viejo Laurent. El tipo avanzó esquivando las barricas de roble con una fijeza profesional, deteniéndose a dos metros de mi envergadura tosca. Miró de reojo a Amara, que seguía medio desvestida y descalza sobre la tierra batida, con esa so