**MAGNUS**
“La heredera no sabe cuándo retirarse del subsuelo. Se cree con el derecho de profanar mi nueva fortaleza de oro”.
La lluvia de Londres golpeaba con una furia cruda los enormes ventanales de mi nueva residencia en Belgravia. Había pasado las últimas catorce horas metido en la oficina principal del consorcio Laurent, asfixiado por balances financieros y abogados que intentaban ponerme una correa de legalidad a mi envergadura tosca. Ya no vestía el uniforme oscuro del servicio, sino un