Sencillamente Anna no puede creer lo que acaban de ver sus ojos. Rodrigo y Elisa juntos, desnudos en el mismo lecho. Bastó apenas que ella se ausentase unas pocas horas para que él aprovechase y estuviese con su hermana. El profundo dolor desgarra sus entrañas, y las palabras de amor que recientemente le profesó Rodrigo, se convierten ahora en puñales que la hieren mortalmente. Todo su mundo se viene abajo como un castillo de naipes, tan rápido que no le da tiempo intentar sostenerlo.
Ella hab