Emma disfruta de ver a Hernán doblegado ante ella, piensa que sólo le hacía falta un poco de motivación para ser su amante de siempre; mas esta vez, la reina está completamente equivocada, porque su fiel amante se ha enamorado de otra mujer que lo ama sin condiciones, a pesar de ser un simple mayordomo.
El hombre se esfuerza con los ojos cerrados en hacer su trabajo, da giros con su lengua, chupa y esta siente cómo poco a poco el calambre se aproxima. No obstante, ella necesita sentirlo, así