—¿Le darías una oportunidad a este amor, Emma? —ella lo mira fijamente, puede ver en sus ojos que no miente.
Siempre había sido rígida en sus decisiones, una vez que tomaba una decisión no cambiaba de parecer. Era analítica e incluso intransigente consigo misma, pero eso no le había llevado a la felicidad, ni siquiera el tener el poder y la fortuna que poseía. Era el momento de pensar en lo que sentía y no en lo que debía hacer.
—¿Qué me ofreces a cambio? —pregunta en tono pícaro.
—Te doy a