CAPITULO 50 No hay nada como estar contigo.
_ Dime la verdad: ¿nadie te ha tocado nunca así? _pregunta, su boca presionada contra la parte de atrás de mi cuello.
_ No.
_ ¿Ni siquiera tu ex?
Niego con la cabeza, cerrando los ojos mientras mi cuerpo da la bienvenida a la intrusión.
_ Entonces soy un bastardo con suerte.
Saca el dedo y luego lo vuelve a deslizar dentro, solo la punta, una y otra vez, a un ritmo minuciosamente lento.
_ Mírame hacerlo _ordena, y abro los ojos para ver la humedad resbaladiza que cubre su piel con cada pas