CAPITULO 310 no siento el frío.
_ ¿A dónde fue Ronan?
_ Estoy aquí _llama Ronan desde la silla en la esquina, también en una toalla que Diego debe haberle dado.
La chimenea de gas se ha encendido, bombeando calor a la habitación. Mi estómago se revuelve con los nervios.
El silencio persiste en el dormitorio mientras los dos hombres me observan en silencio procesar la situación. Ronan no estaría aquí si Diego no hubiera accedido ya a esto. No tendría el descaro de siquiera sugerir entrar en la habitación.
_ Le dijiste que