Se ríe contra mi oído, la vibración recorre todo el camino hasta mis pezones, apretándolos.
_ Ella es una moneda de diez centavos por docena. ¿Quieres saber por qué la miraba así?
Asiento con la cabeza. ¿Yo? Diego es tan impredecible que no puedo estar segura de que lo que sale de su boca no sea hiriente.
_ Porque supongo que ella era una de las compañeras de cuarto a las que viste follar con la lengua. Eso es lo que viste, ¿no?
Abro la boca para negarlo, pero él empuja.
_ No seas tímida conm