27. Mala premonición
Mientras maneja en la temprana noche porque dan las seis de la tarde, Román todavía está desaliñado debido a lo que acaba de pasar.
Sus manos están fuertes en el volante, su cuerpo refleja el efecto de haberla probado y su ojos sólo pueden ver a la mujer que con sólo su respiración hizo que se volviera un loco o no tuviera oportunidad de controlarse. Pero su respiración ya está tranquila, al menos en estos minutos que ha dejado la casa y con eso, a la sirena que llegó a su vida para hechizarlo