Eva
El agua caliente caía sobre mi piel como un bálsamo, el único consuelo que había encontrado en días. Cerré los ojos dejando que el vapor me envolviera, intentando no pensar en nada, especialmente en él. Damián se había convertido en una presencia constante, incluso cuando no estaba físicamente cerca. Era como si hubiera dejado una huella invisible en cada rincón de mi vida.
Pasé la esponja por mi hombro izquierdo y sentí un escozor repentino. Fruncí el ceño, confundida. No recordaba haberme