Damián
Eva duerme.
Y yo la observo.
No como un amante admirando la calma de su musa. No. Yo la observo como se estudia una pieza de ajedrez que, si se mueve antes de tiempo, puede cambiar todo el tablero.
Su respiración es pausada, su cuerpo enroscado entre las sábanas. Podría parecer frágil… si no supiera de lo que es capaz.
Lo vi en sus ojos anoche.
Lo sentí en el aire cuando su poder se desató, cuando esa fuerza ancestral rompió el dique de sus miedos.
Eva ya no es solo una chica.
Es un refl