Eva
No sé qué es peor: estar atrapada en una tormenta mágica en medio de la nada… o estar atrapada con él.
El sonido de los truenos no me asusta. No como lo hace su cercanía. Cada vez que el demonio se mueve, siento su energía vibrar en el aire, como una nota baja que se queda zumbando en el pecho. El refugio improvisado donde nos hemos metido —una cabaña polvorienta que parece sacada de una pesadilla de cuento de hadas— cruje con cada ráfaga de viento embrujado que golpea las ventanas rotas.
Y