Soledad, mi amor, despierta. Aitiana te necesita, no puedes abandonarla ahora cuando más necesita de tu amor y cariño. ¿Te olvidas que se lo prometiste a Marita cuidar de ella?
Ahora no puedes rendirte, lucha, mi amor, saca fuerzas de donde no las tengas, pero lucha, vamos, mi amor despierta. Esteban tenía su mano abrazada con las suyas y la besaba mientras le hablaba dulcemente y las lágrimas caían en las manos de ambos.
Entra Horacio con el neurocirujano para explicarle que ya no había nada m