Aitiana, seguía sin hablar, pérdida en su mundo, estaba sumergida en su gran pena y dolor.
Un día su psicólogo, al enterarse que ella dibujaba, durante la sesión de terapia, dejó una hoja y un lápiz enfrente de ella.
Espero hasta que Aitiana por fin tomo el lápiz y comenzó a dibujar, era un dibujo que decía muchas cosas, en él había una joven tratando de tomar algo que le arrebataban de sus brazos, era claramente el momento en que perdió a su hijo y ella sintió que se lo arrancaron de sus brazo