Por fin pueden hablar con Aitiana.
Soledad sube corriendo las escaleras y no aguanta la emoción de verla.
Esteban se saluda con Ignacio que estaba en la parte superior de la escalera.
Ellos se abrazan felices, Irma quería echarlos de la mansión.
— Permiso, hola mi vida, ¿cómo está mi corazoncito? Ven déjame abrazarte y llenarte de besos.
— ¡Madrina! Que lindo que es verte nuevamente, ven dame un fuerte abrazo.
Mientras ellas se abrazan felices, abajo Irma está desesperada por localizar a sus hijos.
Intenta llamar a alguno d