88. El enfrentamiento.
La entrada estaba silenciosa, demasiado silenciosa para una casa tan grande. Shaya avanzó por el pasillo principal, escuchando el eco de sus propios pasos. Las paredes blancas y los cuadros elegantes no lograban ocultar la sensación claustrofóbica del lugar.
Claudia estaba en el salón, de pie. Sola.
Con una copa de vino en la mano.
La miró como quien observa algo incómodo pero esperado.
—Vaya, vaya… —dijo con una sonrisa torcida —Si no es la valiente esposa de Eryx. Qué sorpresa verte en estas