87. La madre que renació
Pasaron algunos minutos antes de que Shaya pudiera hablar.
Aún abrazaba a su hijo como si temiera que desapareciera.
Cuando por fin levantó la mirada, sus ojos estaban llenos de lágrimas… pero también de un filo determinado.
—¿Quién fue? —preguntó con la voz más fuerte de lo que ella esperaba.
Marta bajó la mirada, su rostro estaba pálido. Las manos le temblaban.
—No lo sé, señora… —susurró —Solo sé que venían por él. Sabían cómo y cuándo secuestrarlo… sabían dónde estaríamos. Todo estaba plane