61. Batalla silenciosa
No mucho después, una niñera llegó. Era una mujer de sonrisa cálida, con experiencia evidente, capaz tanto de calmar a un bebé llorando como de combinar horarios y rutinas con una eficiencia doméstica admirable. Eidan la miró con curiosidad, y ella, con tacto, le ofreció un juguete, anuncio silencioso de los cuidados por venir. Shaya y Eryx conversaron en voz baja con ella, compartiendo indicaciones, alergias, canciones favoritas y la lista de rutinas. Fue un trámite doméstico que tuvo el peso