6. El encuentro bajo la nieve
El frío no era ya solo un enemigo externo se había convertido en una bestia que se colaba dentro de ella, desgarrando cada músculo, cada fibra de su ser. Shaya apenas podía mantener el equilibrio; sus pasos eran erráticos, torpes, como si su cuerpo hubiera decidido abandonarla. La nieve se le pegaba al cabello húmedo, sus labios se habían tornado de un azul enfermizo y sus manos estaban entumecidas al punto de no poder cerrarse del todo.
¿Cómo he aguantado tanto?, pensaba entre jadeos cortos, m