Noche de ronda.
—Esto si que es vida—es lo primero que digo al quitarme los zapatos cuando llego a casa.
Estas semanas han sido un tanto extrañas después de volver a Nueva York. Definitivamente, me estaba acostumbrando al colorido y apacible de Dublín y a los quejidos enfermizos de ese descerebrado, pero... solo un pero y es el que extraño a montones y esa es Louise, siento como si me faltara una parte muy importante de mi y no me gusta esa sensación.
—Y lo peor de todo es que ni siquiera me ha llamado hoy, m