Por Louise Connelly
El sonido de la puerta se escucha y solo digo “adelante”.
—No puedo creerlo—dice Cora entrando en la oficina de mi papito —. Ese hijo de…—se calla y respira profundo antes de volver a hablar y yo me rio bajito —Perdón, Louise, pero tú papá es un verdadero desgraciado.
—Esto fue en tiempo record, Cora, duraste por lo menos tres horas más que las demás chicas. Te mereces tu cheque.
—Lo peor es que no hice nada, pero gracias, niña. Eres la mejor jefa que uno podría tener.
Nos