La llegada de Stuart me estaba quitando un gran peso de encima, no era la arpía , pero se defendía bastante bien y gracias a él y a Jade había sobrevivido a la primera semana sin ella en la oficina.
Con el trabajo ya resuelto y mi pequeña Louise preparando la maleta para viajar s ver a sus abuelos me senté en mi habitación. Quería descansar, dormir unas horas y desconectarme un poco de todo, pero como nada es lo que uno quiere, la llamada de la señorita arpía me sacó de mi adorado descanso.
—¿N