12. Dos enemigos solos a medianoche
Eran las once y cuarenta cuando escuché la puerta.
Llevaba noventa minutos sola en el despacho del Alfa, con el permiso de asistente nocturno que me había dado acceso a las actas históricas del ala norte. Tenía una pantalla con las actas y otra, detrás, con el registro de consultas que seguía sin explicarse.
Cerré la segunda pantalla antes de que la puerta terminara de abrirse.
Caden se detuvo en el umbral.
No esperaba encontrarme. Lo supe por el segundo de pausa antes de que la postura de Alfa