Cap. 125 No son una colección
Los meses pasaron como un susurro en la mansión, pero en la villa oculta en las colinas, el tiempo se arrastraba con la pesadez de una condena.
Bárbara se había instalado allí con la excusa del "crucero", visitando a su nieto siempre que podía, pero dedicando la mayor parte de su tiempo a la misión que había aceptado.
Emilia y Emanuela se turnaban, relevándose cada semana, aprendiendo a moverse en ese entorno extraño donde la vigilancia y el cuidado se mezclaban en una danza incómoda.
Chiara h