Cap. 121 ¿Y tú?
Ares parpadeó. Por un momento, su mente, siempre tan rápida, tan calculadora, se quedó en blanco.
—¿Madre?
Bárbara dio un paso adelante, su voz firme como el acero.
—Tengo una villa alejada. En las colinas, al norte. Nadie sabe que es mía, ni siquiera tus hermanas. La compré hace años, con dinero que tu padre nunca supo que tenía, para tener un refugio por si las cosas se ponían... difíciles. —Hizo una pausa, y en sus ojos había una determinación absoluta—. Ahí la ocultamos mientras gesta. Tend