Cap.. 102 Por volverme loco durante meses.
El mensaje de Marco llegó a Ginevra como un código cifrado en medio del caos de su día: «Debemos hablar. Mi apartamento. 20:00. Asunto: Seguimiento post-operatorio Sartori.»
Era frío, profesional, perfecto. Demasiado perfecto. Ginevra lo leyó tres veces, y una sonrisa lenta, cargada de anticipación, se dibujó en sus labios. No había "post-operatorio" que planear. Los Sartori estaban política y socialmente destrozados. Esto era otra cosa.
A las 20:03, llamó a la puerta del apartamento de Marco.