Cap. 103 ¡Casi me das un infarto, mocosa!
En la suite de los Sartori, el aire era irrespirable, cargado de humo de cigarro caro y el olor agrio del desastre.
—¡Tienes que calmarte, Chiara! —Matteo le gritaba a su hermana, quien recorría la habitación como una pantera enjaulada, sus ojos inyectados en sangre.
—¡Mira a nuestro alrededor! ¡Todo se está derrumbando! Las acciones, la credibilidad, las puertas que se cierran… ¡Y es por tu culpa! ¡Esa obsesión enfermiza con los “genes dominantes” nos está matando!
—¡No es una obsesión! —Chiar