Es media noche.
Tengo más sueño del que puedo describir.
Estoy acostada apoyada en el respaldo de la cama, con la notebook sobre mis muslos, un plato con pasta a medio comer y hojas con apuntes de la escuela en lugar de sabanas.
Mañana a primera hora tengo que entregar un trabajo De Ciencias políticas para el cual no he hecho ningún maldito punto, ni siquiera un resumen decente. Literalmente estoy funcionando con cuatro horas del día coma más o menos. Todo esto podría haberse solucionado fácilm