Con la nueva información que tenía, no era una buena noche para estar sola.
En primer lugar, quería llamar a Ashton. En segundo lugar, quería ir a donde vive Ashton. Y en tercer lugar, quería estar con Ashton.
Ninguna opción era buena.
No tarde mucho en llamar a las chicas haciéndoles saber que estaba a punto de cometer una estupidez. En una hora las tres estaban en mi apartamento. Pedimos una pizza y ellas compraron cerveza con la identificación falsa de Margaret.
Dios bendiga a Margaret.
Está