traición que canta
( Dante)
La rabia tiene un sonido propio, el sonido de un tambor que me golpea el pecho hasta volver mi pulso una máquina, esa mañana la ciudad me devolvía el ritmo con noticias y cuchicheos, aparecían nombres donde no deberían, sellos, facturas me llamaron de mil teléfonos hombres cegados por la ira.
Yo sentado en mi despacho, escuchando como quien oye caer la lluvia sobre el tejado no soy un hombre que pierde la cabeza por la ira, el que te señalan como culpable siempre