Y sin esperar respuesta, se dio la vuelta y se dirigió a la puerta principal. El motor de su auto rugió en la quietud de la noche, un sonido violento que marcó su huida, su orgullo herido acelerando a la par de su frustración. Dejaba atrás no solo una casa, sino la idea de una vida que, por primera vez, había comenzado a dibujar en su mente.
Mientras tanto, Naomi se encontraba en su amplio dormitorio, un santuario de tonos neutros y elegancia. Estaba sentada frente al inmenso ventanal que ofrec