OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 42.
Desde que ideamos el plan, hubo una idea que nunca abandonó mi mente. Una sospecha incómoda, persistente, que se arrastraba por mis pensamientos incluso cuando intentaba concentrarme en otra cosa.
Rebecca sabía demasiado.
No se trataba solo de que apareciera en los peores momentos o de que pareciera anticiparse a mis movimientos. Era algo más profundo, más inquietante. Ella sabía dónde estaba. Sabía cuándo salía de la mansión. Sabía con quién me reunía. Sabía detalles que jamás deberían haber t