OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 15.
El trayecto hasta la comisaría transcurre envuelto por el sonido constante de la lluvia. El atacante permanece esposado en el asiento trasero de la patrulla que solicitamos minutos atrás, no dice una sola palabra, ni siquiera intenta mirarnos. Yo tampoco, solo quiero respuestas.
Media hora después, un detective termina de tomar nuestras declaraciones. El hombre de la biblioteca es conducido a una sala de interrogatorios, antes de desaparecer tras la puerta metálica, gira apenas la cabeza, duran