OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 14.
El impacto contra el suelo me deja sin aire, durante un segundo solo soy consciente del peso de Sebastian sobre mí. Su cuerpo cubre el mío por completo mientras otro disparo atraviesa el estante que acabamos de usar como refugio. Un trozo de madera cae junto a mi cabeza, mi corazón golpea con fuerza, no por las balas, sino por la cercanía.
Hace un año que no estábamos así, puedo sentir su respiración agitada rozando mi frente, el calor de su cuerpo, su brazo rodeándome para evitar que asome la