Capítulo 80.
Mis ojos se ponen rojos de tanto llorar, mientras que de reojo observo como el sol comienza a meterse en el horizonte y la noche llega.
Ni siquiera sé por qué me afectó tanto, ya que Diana Rosswald, esa molesta mujer, no sabe absolutamente nada sobre mí y lo que pasé así que sus opiniones deberían darme igual.
Pero tal vez por las hormonas del embarazo, o porque todo este tiempo yo también me he sentido culpable por abandonar a Víctor y lastimar su corazón, fue que sus palabras me hirieron má