CAPÍTULO 12
—No quiere comer, sólo la he visto hacerlo masticando alguna que otra fruta, pero las deja por la mitad y estas se pudren a un lado de su cama—le susurra la abuela de Charlotte en el pórtico—. Sólo duerme y cuando se despierta, mira por el ventanal el rio correr. Tiene una bonita vista pero se queda horas y horas observándola. Tampoco habla.
Sebastián ha ido a verla infinidad de veces y siempre tiene la misma respuesta por parte de su abuela materna, quien tiene ojeras negras, aspec