CAPÍTULO 5
La escuché recoger sus cosas a los gritos mientras discutía fuertemente con Damian. La escuché llamarme incompetente, una niña mimada y una puta que solo perseguía la fortuna de él (como si lo necesitara, el dinero me llueve gracias a los negocios de mi familia que pronto dominaré) y cosas absurdas que preferí ignorar mientras comía silenciosamente en el gran comedor.
Trague con dificultad para eliminar la comida de mi boca al oir como Hanna salía de uno de los pasillos de la planta