95. ¿Qué te preocupa? ¿Qué temes?
Ciro sonrió al escuchar a Julia, especialmente al comprender que era hora de dejar de ocultar sus sentimientos. Anhelaba liberarse de la necesidad de reprimir lo que ella le hacía sentir.
—Tienes razón, ya no quiero esconderme—, respondió Ciro, sellando sus palabras con un par de dulces besos en los labios de Julia.
— Al fin y al cabo estamos casados — respondió ella dejando besos en su pecho adoraba tanto estar cómodamente arropada entre sus brazos tras hacer el amor.
Sin embargo, mientras el