59. Ciro… Estás herido.
Julia se encontraba bloqueada, observando el cañón del arma apuntándola. Era como si su cerebro se hubiera apagado y su cuerpo se negara a reaccionar. Por un instante, cerró los ojos, resignándose y también llevando sus manos al vientre, como si así pudiera proteger a su bebé de lo que estaba por suceder.
Ni su hijo ni ella podían morir ahí, pero todo parecía indicar que eso era precisamente lo que pasaría y nadie podría impedirlo.
El sonido del disparo pareció congelar el tiempo o, mejor dicho