50. Márchate, Ciro.
Julia no podía creer lo que escuchaba. En cierto modo, entendía el momento en que Alice le había hablado así, incluso que le exigiera que le diera un nieto, pero en absoluto era capaz de entender que Ciro, ya en plenas condiciones, fuera a decirle lo mismo.
Caminó sin responder hasta la puerta de la habitación y la abrió, quedándose quieta e indicándole a Ciro que saliera.
— Márchate, Ciro. Te recuerdo que yo perdí a mi padre en ese accidente, y tú ya estás perfectamente bien. Así que haz el fa