44. Gracias, señora Costello.
— Qué bien que seas abogada, porque esto se arreglará en la corte, ahí los expondremos.
El comentario hecho por la tal Mónica había hecho que los familiares del hombre se sintieran ofendidos. Pero no solo sus familiares, también algunos de los compañeros que trabajaban con él y se habían acercado para recibir alguna noticia de su compañero, el señor Larsson.
— ¡Señores! — volvió a levantar la voz Ciro, aunque no temía enfrentarse a ellos en un tribunal, prefería no hacerlo.
Lo mejor en esos cas