32. Tal vez debería arriesgarme un poco más.
Cuando llegó a casa de Rose, ambas se sumieron en una conversación apresurada mientras intentaban procesar toda la información recibida. Estaban conscientes de que no podían desperdiciar la oportunidad que tenían entre manos.
— Bien, ponte esta ropa. No tenemos tiempo que perder — instó Rose, dejando un vestido rojo con un escote pronunciado y muy provocativo sobre la cama.
Julia observó el vestido con duda, no era algo con lo que se sintiera cómoda, así que negó con la cabeza.
— ¿Qué problema