—Narra Lucas—
Subo las escaleras hasta el segundo piso y llegó a una especie de balcón interno bastante amplio en el que hay mesas y personas compartiendo tragos. A mí derecha veo una puerta negra con unas letras de metal plateado que anuncian “VIP” la abro y lo primero que veo es otra recepción. Demonios… ¿Porque está gente es tan exagerada con estas cosas?
—Bienvenido señor, ¿En que lo puedo ayudar?— Dice la joven recepcionista al verme entrar.
—Solo estoy buscando a alguien— Respondo dispues