Diez meses desde su divorcio… Habían pasado diez meses y, aparentemente, el tiempo no había servido de nada porque verlo fue suficiente para lanzar todo su avance a la basura.
—¿Kiara…? —habló su acompañante, intentando centrarla en el presente.
¿Pero cómo hacerlo si su cabeza seguía en ese pasillo del museo?
—Perdón, Julien. No me siento bien.
De verdad no lo estaba. Todavía sus manos temblaban por el encuentro.
—¿Es por ese tipo?
Asintió con lentitud; no tenía caso negarlo. Además, era just