Estaba nerviosa.
En esta gala anual de talentos emergentes, acudían los directores de las compañías más prestigiosas del mundo. El director invitado de honor era el del Ballet de la Ópera de París, quien busca a una bailarina extranjera para una residencia exclusiva de un año en el Palacio Garnier.
—Lo harás excelente, princesa —dijo su padre, sosteniendo sus manos con devoción—. Vas a destacarte como lo que eres: la mejor.
Era increíble lo mucho que le encantaría tenerse a sí misma esa fe cieg