La boca de la mujer se abrió como un pez al tiempo en que se llevaba una mano al pecho con dramatismo.
—¡Por supuesto que no, señora Turner! —graznó—. ¿Cómo puede pensar algo como eso?
—¿Acaso no lo estás gritando con tu comportamiento? —le sostuvo la mirada—. No me parece que una teniente deba hablarle a un superior con tanto coqueteo.
Los ojos de Clein parecían querer salirse de sus cuencas mientras paseaba la mirada entre ella y el coronel, como buscando algún tipo de apoyo de parte del homb