Lo quería.
Lo seguía queriendo a pesar de todo.
—Mamá —su hijo lloraba en sus brazos mientras lo cargaba, dirigiéndose hacia el auto.
Lo que pasó en el bosque era una escena que un pequeño de cuatro años no debería haber presenciado.
Lo peor era que esto no había terminado; podría empeorar porque la situación de Marcos no era alentadora.
Llegaron al hospital justo en el momento en que Alejandro —ya cambiado— caminaba hacia el quirófano. Se acercó corriendo, tomándolo del brazo; su cuerpo tembla