Greta necesitaba recuperar su ira, y no le costó mucho lograrlo, bastó con recordar el rastro de labial en el cuello de Gino para que el impulso de querer estrangularlo regresara con fuerza. Aquello fue suficiente para sacarla de su estupor y obligarla a apartar la mirada de él. Se apresuró hacia la puerta y salió del baño.
Su objetivo era poner tanta distancia entre ellos como podía, así que se dirigió hacia la salida, pero no había recorrido ni la mitad del camino cuando se detuvo bruscamente