Caterine sonrió apenas Rosa abrió la puerta y se acercó a abrazarla, mientras la saludaba con entusiasmo.
—Rosa, te presento a nuestro equipo de mudanza —dijo, dando un paso hacia atrás—. Estos son Angelo y Gino —continuó, mientras señala a sus primos—. A Ugo y al señor Fioravanti, por supuesto, ya los conoces.
Los ojos de Rosa se abrieron con sorpresa al posarse en el último mencionado. Era evidente que apenas se había dado cuenta de su presencia. Caterine podía imaginar las preguntas que pas