—¿No soy conveniente para ti, Regina? —él la abrazó por la cintura—. ¿Romperás mi corazón, otra vez?
—Es que… No sabes…
—Sé que no puedo estar sin ti—Su boca se acercó y su aliento se mezcló con el suyo—. Quiero estar contigo, Regina. Te propongo un nuevo trato.
—¿Qué trato? —dijo ella, en voz muy baja.
—Quiero que aceptes ir a una cita conmigo. Quiero vivir contigo todos los momentos que no tuvimos. Quiero mostrarle al mundo qué tú eres la mujer a quien amo. No deseo ni puedo estar con alguien